Autor: Emma Rodríguez

Periodista directora y fundadora, junto a Nacho Goberna, de la revista Lecturas Sumergidas, nace un 13 de junio en Buenavista, el pueblo más al norte del Norte de la isla de Tenerife. En su dilatada trayectoria escribiendo sobre Cultura ha estado en medios como "El Mundo", "Diario 16", "Ya", "Quimera", "Qué leer" o "De Libros". Actualmente realiza colaboraciones con la prestigiosa revista "Turia" y el suplemento "El País Semanal". A lo largo de los años ha entrevistado, entre otros, a Gabriel García Márquez, Roberto Bolaño, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sábato, José Saramago, Michael Ende, Günter Grass, Miguel Delibes, Francisco Ayala, Salman Rushdie, Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Emilio Lledó, Carmen Martín Gaite, Josefina Aldecoa, Camilo José Cela, Francisco Umbral, José Luis Sampedro, Ana María Matute, Antonio Lobo Antunes y un largo etcétera.
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Antonio Ortuño: “La vida del escritor suele ser, por lo general, patética”

Por Emma Rodríguez © 2017 /  Escribiendo relatos es muy conciso, mide las palabras, pero hablando su discurso resulta torrencial. Como interlocutor Antonio Ortuño es muy generoso. Le gusta explicarse largamente, ofrecer argumentos, hacerse entender. Su última entrega, La vaga ambición, resulta sorprendente por la originalidad, autenticidad, ironía y lucidez con que se ahonda en la grandeza y la miseria del oficio de la escritura…

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Una visita a Bilbao con Miguel de Unamuno

Por Emma Rodríguez © 2017 / No concibo un viaje sin llevar en el equipaje un libro, y si el libro tiene que ver con el lugar que visito, si puede enriquecer los paisajes, aportarles una historia de fondo, un clima, una mirada particular, mucho mejor. Es como doblar el significado, como aumentar los efectos de todo lo que vemos. Nada más eficaz para huir de los caminos trillados, de los folletos turísticos, que la literatura…

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Grace Paley, una mujer de letras y de acción

Por Emma Rodríguez © 2017 / “Parece que tengo una disposición general hacia la desobediencia, civil o de cualquier otro tipo”, decía Grace Paley, quien cuando se refería a sí misma solía aludir a su terquedad, “la terquedad más absoluta”. Desobediente, terca, descarada, combativa, divertida, auténtica, adorable, era esta mujer de letras y de acción, convencida de que la literatura ayudaba a cuestionar el mundo, pero que para intentar transformarlo era necesario salir a las calles, repartir panfletos, portar pancartas y banderas en manifestaciones a favor de los derechos humanos y de la igualdad, asumiendo incluso que ir a la cárcel por causas justas era necesario para abrir el camino de los cambios sociales…