Acerca de Lecturas Sumergidas

Por Emma Rodríguez, periodista: Bienvenidos a “Lecturas sumergidas”, una revista literaria y cultural, con periodicidad mensual, que decidí crear -la primera edición se publicó en Febrero 2013- a partir de lo que me apasiona y lo que  ha sido siempre el ámbito en el que me he movido profesionalmente: la literatura, la cultura, el pensamiento y el periodismo.

Me gusta definir este espacio como un viaje abierto, como una travesía que se va a ir haciendo, que crecerá de acuerdo a mis inquietudes y siguiendo el curso de un presente complejo, sí, pero nada dormido. Cuando dejé mi trabajo como redactora de Cultura en el diario “El Mundo” (junio, 2012), después de 23 años haciendo información sobre literatura, lo que me dio la oportunidad de entrevistar, y aprender, de personalidades como Gabriel García Márquez, Adolfo Bioy Casares, José Saramago, Michael Ende, Gay Talese, Antonio Lobo Antunes, Francisco Ayala, Ana María Matute, José Luis Sampedro, Roberto Bolaño y tantos y tantos otros, tenía claro que nuevas ventanas se abrirían, pero nunca que el camino sería tan estimulante.

Ahora, acompañada de un reducido equipo, Nacho Goberna y Karina Beltrán, también vinculado, por querer y por profesión, a diferentes paisajes culturales: música, fotografía, multimedia, diseño y desarrollo de contenidos web, realizo todas las entrevistas y escribo la mayoría de los artículos que en estas páginas se publican edición tras edición. A bordo de esta nave con bandera independiente y estrella fugaz en la proa que es “Lecturas Sumergidas” viaja la ilusión y un equipaje básico: los libros, la literatura, el pensamiento. La brújula: mi criterio, mi mirada, que marcan la ruta, sin convencionalismos de ningún tipo, sin criterios de comercialidad ni de excelencia. Me explico: Ni con las modas y tendencias, ni en contra de ellas, porque de igual modo me alejo de quienes se niegan a aceptar que cualquier título que llegue a las mayorías deja de merecer la pena, como de quienes se guían por el prejuicio de considerar pesado, aburrido, todo lo que huela a autor, obra, de culto. Aquí tienen cabida reflexiones en torno a lecturas que me motiven, me emocionen, me hagan soñar o me lleven a cuestionar verdades hasta ahora asumidas.

Libros que pueden ser ligeros o profundos, que pueden estar en los escaparate de novedades, retirados de la primera línea de actualidad o incluso cubiertos de polvo, olvidados por el paso del tiempo, pero que merecen ser rescatados por su aporte de luz. Lo que me mueve y moverá a hablar de ellos es y será la pasión que me despierten, su capacidad para llevarme a atisbar claros en el bosque, a entender lo que está pasando, a seguir mi particular proceso de búsqueda y de exploración, pero siempre abriendo los brazos al nosotros.

Os invito por ello a cruzar conmigo, con nosotros, con “Lecturas Sumergidas”, estas puertas, a entrar en un territorio en el que se escuchan voces y discursos alternativos, porque hay entrevistas, un género que adoro, secciones fijas y reportajes en profundidad cuando algún asunto así lo requiere. A lo largo de los meses en los que el proyecto de “Lecturas sumergidas” fue madurando me preguntaban más de una vez cuál iba a ser la línea a seguir. Mi respuesta era siempre la misma: experimentar, buscar, probar, disfrutar y huir, en la medida de lo posible e imposible, de los temas habituales en los medios tradicionales, de los nombres recurrentes, de esas figuras que aparecen una y otra vez aunque siempre digan lo mismo.

Emma Rodríguez. © karina beltrán. 2013

Aquí tienen cabida todos aquellos -escritores, por supuesto, pero también músicos, cineastas, artistas, científicos, economistas, políticos, por qué no- que tengan cosas interesantes que decir, que sean capaces de descubrir sendas hacia la comprensión de este nuevo mundo que se está forjando, de esos nuevos modelos de sociedad que están emergiendo o a punto de hacerlo. Hay personalidades con trayectorias reconocidas, con especial querencia por quienes se mantienen firmes en sus convicciones, aunque eso les lleve a estar en segundo plano, en las lindes de un sistema que impulsa a buscar el éxito fácil. Y se cuela por la claraboya el aire fresco, lo nuevo, tantas veces luchando afanosamente por abrirse paso, tropezando con los sucesivos obstáculos de un sistema anquilosado, cargado de rémoras.

Vamos avanzando poco a poco, con ilusión, pero con modestia, teniendo en cuenta la sobriedad de medios, que suplimos con entusiasmo, dedicación y creatividad, en este viaje que ojalá sea largo y enriquecedor para los que estamos dentro y para todos aquellos que lo impulsen desde fuera, con sus asiduas lecturas de nuestras ediciones mensuales, con su compartir en las redes sociales nuestros contenidos. Cuento con la inmensa fortuna de tener cerca a gente de talento, creativa, con la amplitud de miras que requiere una aventura así, y espero, esperamos, ir sumando lectores que sepan apreciar el trabajo y lo apoyen no solo con su entusiasmo sino también con un aporte económico, en nuestro caso el que cada cual considere, como cuando se adquiere una revista en un quiosco de prensa, como cuando uno se suscribe a cualquiera de los medios pertenecientes a los grandes grupos multinacionales. Porque el “poco” de muchos será lo que nos permitirá mantener la viabilidad e independencia frente a las grandes estructuras de información.

¿Por qué “Lecturas sumergidas? me preguntan. Porque me gusta la ambigüedad del título, su capacidad para sugerir. Porque aquí se escribe de libros y de ese siempre extraño proceso de adentrarse en rutas desconocidas de las que a menudo salimos transformados; porque aquí se pone el foco en obras, en proyectos, en autores y creadores atractivos, originales, sin miedo a la subversión, pero no siempre respaldados por grandes medios e infraestructuras; porque aquí se lee la realidad a la luz de un ensayo de actualidad, de una película, de una exposición: porque aquí se apuesta por la conversación distendida, en profundidad, buscando lo oculto, lo verdadero, no lo espectacular y evidente.

Si quieres ir más allá de lo obvio ésta revista es tu sitio. Soy consciente de que el reto será constante; de que las expectativas que se irán abriendo son elevadas, pero también de que tenemos que aspirar a acercarnos lo más posible, con nuestros potenciales, con nuestras herramientas, a la imagen que atisbamos al fondo de un deseo. La realidad ya se irá encargando de poner las cosas en su sitio, pero a lo que de verdad queremos no debemos ponerle cortapisas. Soñemos, participemos, leamos, busquemos, arriesguemos, vivamos, sintamos muy hondamente. Bienvenidos de nuevo a “Lecturas Sumergidas”.

Emma Rodríguez.

Fragmento de la entrevista realizada a Emma Rodríguez -directora de Lecturas Sumergidas- por el Escritor y Poeta Manuel Rico, y publicada por el diario digital Nueva Tribuna el 13 de Febrero de 2014:

Manuel Rico: La primera pregunta es obligada, casi un lugar común: ¿cómo nace Lecturas sumergidas?

Emma Rodríguez: Pues nace de la necesidad, podría decir también de la urgencia, de hacer el periodismo cultural que no podía desarrollar en un gran medio, en mi caso EL MUNDO. Sentía el impulso, el profundo deseo, de ir a contracorriente, de saltar por encima de ideas que en los últimos años han contagiado a las publicaciones convencionales. Estaba cansada de escuchar que los lectores buscaban noticias divertidas, que huían de las reflexiones; que al público había que darle cada vez píldoras de información más pequeñas, grandes cantidades de espectáculo y de morbo, porque esa era la única manera de que se animaran a leer, de que pincharan en los enlaces de Internet. Estaba cansada de no poder descubrir o apostar por nada nuevo, diferente, de la supremacía de los personajes mediáticos, conocidos, premiados, populares. Estaba cansada de esos argumentos tan manidos y Lecturas Sumergidas nació precisamente para huir de ellos, para recuperar el sentido transformador, combativo, de la literatura, del pensamiento, de la cultura en general…