Categoría: Nº15 / Junio 2014

LS #15

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El tiempo detenido de Patrick Modiano

Por Emma Rodríguez © 2014 /  Este artículo parte de un deseo, el deseo de viajar a una ciudad que sólo existe en los libros, en los libros de Patrick Modiano. Una ciudad que se llama París y cuyas calles y localizaciones, incluso los números de las casas que se nombran, tienen un correlato con la realidad, pero a la que no se puede llegar utilizando los mapas convencionales ni tomando los medios de transporte al uso. Ni el tren ni el avión nos llevarán hasta allí. Será necesario dar con esos corredores temporales que se abren en la imaginación en el momento oportuno y que nos permiten arribar a esa urbe de atmósferas difuminadas, de espacios clandestinos, de orillas escurridizas y callejones secretos por los que siempre se acaban perdiendo las huellas de alguien…

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Emilio Lledó: “La raíz del mal está en la ignorancia, el egoísmo, la codicia”

Por Emma Rodríguez © 2014/ Tiene 86 años y una mirada teñida de azul que parece sobrevolar por encima de todo aquello en lo que se detiene. Si algo me emociona de Emilio Lledó es su capacidad para seguir haciéndose preguntas y para seguir manifestando sorpresa ante las cosas del mundo. Las palabras, las expresiones, son para él una incógnita permanente. Le gusta profundizar en los sentidos de las palabras, extraer esos sentidos del fondo de la tierra y sacarlos a la luz como frutos nuevos…

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Myriam Moscona, sueños al ritmo de una lengua lejana

Por Emma Rodríguez © 2014 / 
Cuenta Myriam Moscona que “algunos campesinos de México le llaman recordar al despertar, como si el sueño fuera el olvido”. Escribe de la experiencia “sorprendente, vívida, fabulosa, desconcertante, temible” de ese estado en el que permanecemos con los párpados cerrados y del intento posterior de atraer las visiones que entonces acaecen hacia el plano de la vigilia…

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Pedro Zarraluki: “Para mí Zúñiga ha sido el dios del cuento”

Por Emma Rodríguez © 2014 / En “Te espero dentro” hay un momento en el que uno de los protagonistas comprende que “podía ser fácil aburrirse” y “fácil pisar el acelerador al llegar a una curva sólo para ver qué pasaba. O para que pasara algo distinto a lo de cada día”. En su última entrega, un conjunto de cuentos unidos por puentes y afinidades, Pedro Zarraluki (Barcelona, 1954) coloca a sus personajes en esas situaciones en las que se toma conciencia de la repetición, del tedio, de la línea recta, previsible, de lo cotidiano, en esa aparente calma que se desea o se teme alterar. Pero algo se mueve bajo los pies, algo estalla de pronto, de manera sutil o brutal, provocando un viraje en el curso de la vida…