Foto cabecera CC Raph_PH: Pet Shop Boys en Glastonbury 2022 /
Fidel Oltra © 2026 /
Según se acercaba la mitad de la década de los 80, el synth pop tal como lo habíamos conocido en los años anteriores iba siendo absorbido por otros estilos como la música de baile o el rock. Es cierto que grupos como Human League, OMD o Depeche Mode resistían haciendo puro pop electrónico, pero en general la tendencia era la hibridación de la música sintética con cualquier otro género. En ese contexto, allá por 1984 o 1985, empezó a sonar en la radio una canción que llamaba la atención por una combinación de sonidos que partían de la electrónica, incluían elementos de rap y de la música dance pero, sobre todo, desprendían un efervescente espíritu pop. Aunque Madonna ya había hecho cosas parecidas, aquella canción, que se llamaba West End girls, sonaba a otra cosa. Resultaba moderna incluso para una época en la que todo era moderno, pero a la vez desprendía un tímido aroma retro. Era la primera vez que oíamos hablar de los Pet Shop Boys, un nombre que a algunos nos parecía algo ridículo y que pocos años después se convirtió en sinónimo del electropop más bailable y comercial.
Pet Shop Boys, el dúo formado por Neil Tennant y Chris Lowe, se fundó en el verano de 1981. Sus dos integrantes se conocieron en una tienda de electrónica en Chelsea, Londres, y pronto descubrieron que tenían gustos musicales muy parecidos, sobre todo su interés por la música disco y los sintetizadores. Entre sus grupos preferidos estaban por supuesto Kraftwerk, OMD, Soft Cell, Human League y Depeche Mode, pero también sentían predilección por la música de baile, sobre todo les interesaban el estilo Hi-NRG y las producciones de Bobby Orlando. Este último será muy importante para el lanzamiento de su carrera, como veremos. Cuando Tennant y Lowe decidieron que quizás podrían formar un grupo y crear sus propias canciones, adoptaron el nombre de West End. Poco después cambiaron su nombre a Pet Shop Boys, una especie de broma interna que hacía referencia a unos amigos comunes que trabajaban en una tienda de mascotas.
La suma de dos sensibilidades similares pero también con sus propias particularidades ayudó a crear un estilo propio desde las primeras canciones. Tennant trabajaba como periodista en la revista «Smash Hits», tenía contactos y un buen conocimiento de cómo funcionaba la industria musical. Sabía lo que tenía éxito y analizaba el porqué. Por su parte Lowe venía de estudiar arquitectura, aportando su visión artística y estética al proyecto. Todavía con el nombre de West End, en 1982 grabaron unas cuantas maquetas, primero en un sótano y después en un pequeño estudio de Camden Town. De allí salieron canciones como Jealousy (aunque su versión definitiva no vería la luz hasta 1990), Opportunities (let’s make lot of money) o It’s a sin.

Por esas casualidades de la vida que se producen pocas veces y son capaces de impulsar o enterrar sueños, Tennant, en calidad de redactor de «Smash Hits», fue enviado a Nueva York para entrevistar a Sting, entonces figura de éxito mundial con su grupo The Police. Allí se las arregló de alguna forma para darle unas maquetas a su ídolo, Bobby Orlando. El productor, que venía de impulsar a la fama al grupo femenino The Flirts, las escuchó y le gustaron las canciones. Orlando les propuso grabar algunas de ellas, entre las que se encontraban Two Divided by Zero, West End Girls, Opportunities (Let’s Make Lots of Money), A Man Could Get Arrested, One More Chance, Rent o It’s a Sin. De todas ellas solo West End girls salió como single, llegando a sonar bastante en los clubes de Los Angeles y San Francisco, además de en las radios neoyorquinas. También tuvo cierta repercusión en Europa, sobre todo en Bélgica y Francia.
Pronto Tennant y Lowe se dieron cuenta de que su ambición de grabar discos enteros y tener éxito en Inglaterra chocaba con los intereses de Bobby Orlando. Así pues, decidieron resolver su contrato y buscarse la vida en su país natal. La apuesta fue fuerte. El dúo contrató como representante a Jim Watkins, que trabajaba con Art of Noise o Frankie Goes to Hollywood. Tennant y Lowe dejaron sus trabajos para concentrarse exclusivamente en su música y acabaron firmando por el sello Parlophone, entonces subsidiario de EMI. En julio de 1985 lanzaron como sencillo Opportunities (let’s make lot of money), que en su versión primera consiguió entrar en las listas británicas aunque en puestos bastante bajos.
Ese mismo verano Pet Shop Boys decidieron volver a grabar con otra producción su canción West End girls. Para ello trabajaron con el productor Stephen Hague, que aunque era estadounidense había colaborado con OMD, Public Image Ltd. o Malcom McLaren. Repitieron entrada en lista, pero esta vez la canción fue escalando poco a poco hasta que, ya en 1986, llegó sorprendentemente al número 1. No solo tuvo éxito en Inglaterra, sino también en los Estados Unidos, Canadá y varios países europeos y asiáticos. Su siguiente sencillo, Love comes quickly, aprovechó la buena ola y también funcionó bien en listas, aunque no tanto como su predecesor.

Era el momento de, por fin, publicar un álbum entero. El disco, titulado Please, salió en marzo de 1986. Incluía por supuesto su éxito West End girls junto a Opportunities (let’s make lots of money) y Love comes quickly. En el disco también encontramos otro de los sencillos que lograron escalar al top 10 británico, Suburbia. Aprovecho para recordar especialmente su cara B, Paninaro, que no se incluyó en el álbum pero personalmente me parece una de sus grandes canciones de esa época. Por cierto, la mayoría de caras B de sus sencillos no aparecían en sus discos, de forma que ahí hay material interesante a descubrir.
Siguiendo con el disco, el resto de canciones no tienen tanto nombre como las mencionadas, pero temas como I want a lover, Tonight is forever, Violence o Why don’t we live together? merecen una oportunidad. Todas ellas convierten a Please en uno de los grandes discos de debut de los 80 y de la historia del synth pop en general. Un disco que marcaba un estilo propio caracterizado por el uso de sintetizadores de forma contenida y una identidad visual misteriosa y austera, al menos para aquella época marcada por la imagen y la MTV. Later tonight, también incluida en Please, es una muestra de su aproximación casi minimalista y ambiental al synth pop, aunque luego compaginasen esa faceta con la de puntuales llenapistas.
El lanzamiento de Please dio inicio a lo que Tennant denomina “fase imperial”, término con el que describe el que para él fue su pico creativo y en cierta medida también comercial. Un periodo que él acota entre 1986 y 1988, aunque en mi opinión podría extenderlo algunos años más. En septiembre de 1986 Pet Shop Boys actuaron en los MTV Video Music Awards, en Los Ángeles. Dispuestos a reconquistar el mercado americano, lanzaron un álbum de remezclas y prepararon una gran gira mundial con todo lujo de medios. Al sello le pareció todo demasiado ambicioso para un grupo que, al fin y al cabo, solo tenía un álbum y dos sencillos de gran éxito. La gira se canceló y el dúo pasó a concentrarse en preparar su siguiente disco, que de esa forma pudo salir antes de lo previsto.

Actually (1987) es, para mí, su mejor disco. A su talento para crear canciones pegadizas y melodías inolvidables unieron en este caso un enfoque más reflexivo en cuanto a las letras. Muchas de las canciones del disco presentan un retrato ácido de la Gran Bretaña de Margaret Thatcher y críticas a la codicia empresarial y la hipocresía institucional. Incluso el gran éxito de It’s a sin, con su vídeo obra de Derek Jarman, escondía en su letra otra crítica, en este caso hacia la escrupulosa y asfixiante educación religiosa.
La foto de portada, con Tennant bostezando y Lowe haciendo como que tiene ganas de acabar la sesión fotográfica, no contó con la aprobación del sello pero igualmente acabó siendo la definitiva. El dúo buscaba así dar una imagen anticomercial y distante respecto a las exigencias de la promoción y la fama, aunque en realidad Pet Shop Boys acabaron 1987 siendo más famosos todavía que en 1986. Ahora ya no eran reconocidos solamente como maestros de la pista de baile, sino también como creadores de un pop altamente pegadizo pero con un poso intelectual y una cuidada propuesta visual.
La letra de Rent, por ejemplo, es tan elaborada como provocadora. El disco incluye otras canciones más ligeras, como la espléndida y también bailable Heart, pero predomina esa combinación de ritmos dance y letras ácidas que sería una de las principales características de Pet Shop Boys en aquellos años. El dúo fue capaz, además, de cumplir un viejo sueño: grabar con Dusty Springfield. Una combinación en apariencia artificiosa pero que dio como resultado otro excelente tema y otro gran éxito: What have I done to deserve this?.
El tercer número uno de Pet Shop Boys fue tan peculiar como insospechado. En 1987 se cumplían 10 años del fallecimiento de Elvis Presley, una efeméride que la televisión pública inglesa quiso celebrar con un programa especial en el que diferentes artistas y grupos populares del momento interpretaban los éxitos de Elvis. Pet Shop Boys escogieron Always on my mind y la convirtieron en una melancólica pero enérgica y adictiva canción de baile. Tal fue la repercusión de su versión que finalmente la grabaron y la lanzaron como sencillo, aunque no llegaron a incluirla en la primera edición de Actually.
Always on my mind, reinventada por el dúo, fue aquel año el número uno navideño en el Reino Unido. Puede parecer una tontería, pero además de que los británicos le dan mucha importancia a esa lista hay que remarcar que competía con una de las canciones navideñas por excelencia (obviando los estándares tradicionales), la durísima pero preciosa Fairytale of New York de The Pogues con Kirsty MacColl, y, contra todo pronóstico, consiguió batirla.

En 1988 Pet Shop Boys seguían publicando sencillos extraídos de Actually a la vez que trabajaban para otros artistas. Patsy Kensit, del grupo Eight Wonder, consiguió su mayor éxito con I’m not scared, una canción escrita y producida por Tennant y Lowe que mantiene la inconfundible esencia Pet Shop Boys. Tras el verano publicaron el sencillo Domino dancing y el álbum Introspective. Para el nuevo disco el dúo intentó darle una vuelta a su sonido. Su synth pop directo y sobrio dio paso a un trabajo inusual compuesto únicamente por seis piezas extensas (solo una bajaba de los siete minutos), pensadas para las pistas de baile, que fusionaban house de Chicago con letras de gran profundidad.
El álbum tuvo éxito entre críticos y los seguidores más fieles, pero no vendió tanto como sus predecesores. De hecho es uno de los discos menos vendidos del dúo. Tennant sugirió que tal vez el formato de remezclas largas no fue el más apropiado para el público estadounidense, a pesar de que se incluía su propia versión de la antes mencionada I’m not scared y también su exitosa revisión de Always on my mind. Pero canciones como I want dog o It’s alright no justificaban su larga duración y no conectaron con su público. Sí lo hizo Left to my own devices, pero en una versión más breve que salió como sencillo. Neil Tennant, demasiado obsesionado con las ventas, dio aquí por cerrada su etapa “imperial”. Quizás no le faltara razón, pero para nada Pet Shop Boys estaban acabados, como él llegó a pensar.
El año 1989 fue de reflexión y de búsqueda de nuevas metas. Pet Shop Boys había sacado un disco por año desde 1986 y decidió preparar el siguiente con más tiempo. De todos modos continuaron produciendo y componiendo para otros artistas. Ese año volvieron a trabajar con Dusty Springfield en su álbum Reputation, que salió en 1990 y contenía el éxito In private, compuesto por el dúo. También colaboraron componiendo y produciendo parte del disco Results (1989) de Liza Minnelli. Neil Tennant fue una de las voces invitadas en el proyecto Electronic, el supergrupo formado por Johnny Marr (Smiths) y Bernard Sumner (New Order), cantando en el sencillo Getting away with it, número 1 en las listas independientes del Reino Unido. Por si fuera poco, Pet Shop Boys se embarcaron en 1989 en su primera gira mundial. Ahora que ya eran famosos y tenían muchos más recursos a su disposición, por fin podían llevar a los escenarios la propuesta artística, técnica y visual que ambicionaban desde que publicaron sus primeros sencillos.

Con el cambio de década el dúo lanzó Behaviour (1990), un disco introspectivo y melancólico producido con sintetizadores analógicos por Harold Faltermeyer, quien venía de tener gran éxito con las bandas sonoras de Top Gun y las dos partes de Superdetective en Hollywood. El tono sombrío de la mayoría de sus canciones fue una respuesta directa a la devastación de la epidemia del SIDA, que desde entonces se convirtió en un tema bastante presente en sus letras.
El sencillo Being boring, a pesar de su tono taciturno (justamente habla de un amigo que perdieron por la enfermedad), consiguió escalar en las listas pero solo hasta el puesto 20. Mejor les fue al resto de sencillos, entre los que estaban So hard, How can you expect to be taken seriously (que lanzaron en forma de medley, incluyendo también versiones de Where the streets have no name y Can’t take my eyes out of you) y Jealousy, que por fin veía la luz en un disco de Pet Shop Boys a pesar de ser una de sus primeras composiciones. A estas alturas la carrera del dúo había dado un vuelco: ya no eran considerados solo un grupo de singles como al principio, sino que se les veía capaces de crear discos sólidos, coherentes y de alta calidad.
La gira Performance, en 1991, marcó un hito al transformar sus conciertos en una especie de ópera pop vanguardista, eliminando a los músicos del escenario para centrarse en una narrativa escénica continua. Una muestra más de que Pet Shop Boys siempre estuvieron muy interesados en la parte estética de su música, dando máxima importancia tanto a sus vídeos como a sus puestas en escena. Con aquella gira pasaron por casi todos los países de Europa (incluyendo España), además de Canadá y Estados Unidos.
Ese mismo año lanzaron su primer recopilatorio de grandes éxitos, titulado Discography. Aquel álbum incluía los dieciséis sencillos que habían publicado hasta el momento además de dos canciones nuevas. DJ Culture era un tema con una fuerte carga social que se servía del sampleo por parte de los DJs como metáfora para criticar la forma en que los políticos de la época repetían los mensajes y discursos de sus predecesores. La otra canción nueva era Was it worth it?, una reivindicación de la libertad de cada persona para ser quien y como quiera ser que solo llegó al puesto 24 de las listas británicas, siendo el primer sencillo del dúo que no pasaba del puesto 20.

Tras un par de años en los que Tennant y Lowe colaboraron con otros artistas, fundaron su propio sello y produjeron algunas bandas sonoras, Pet Shop Boys volvieron en 1993 con una imagen renovada, más acorde con los tiempos cibernéticos que ya vivíamos. Su modernización fue estética y también tecnológica: los vídeos de los dos sencillos que lanzaron en el verano del 93, Can you forgive her? y la exitosa Go West (versión de la conocida canción de Village People) fueron realizados íntegramente por computador. Especialmente llamativo fue el de Go West, una sátira inspirada en la estética de la entonces recientemente desaparecida Unión Soviética. La canción llegó al número 2 en las listas del Reino Unido, un regreso triunfal después de una época más introspectiva y atmosférica.
Ese retorno al pop digital alegre (relativamente, muchas letras seguían siendo intensas y comprometidas), fresco y vibrante, se consolidó con Very (1993). Había tantas ganas de recuperar a los viejos (pero ahora también nuevos) Pet Shop Boys que, es de suponer que al rebufo del éxito de Go West, el disco se convirtió en el primero del dúo que alcanzaba el número uno en listas. Very, con producción del propio dúo con la colaboración de su viejo conocido Stephen Hague, incluía los dos sencillos mencionados junto a canciones igualmente pegadizas como I wouldn’t normally do this kind of thing, A different point of view, One and one make five, Yesterday when I was mad o One in a million.
Otras canciones como To speak is a sin o Liberation ralentizaban algo el ritmo recordando a los Pet Shop Boys más narrativos y ambientales. Los vídeos con los que se promocionaron algunas de las canciones del disco seguían una estética digital similar, con efectos CGI y el dúo convertido en una pareja de muñecos Lego o vestidos con monos de colores y gorros de rayas. Una estética perfectamente pensada y diseñada como reacción no solo a su anterior etapa, más sobria, sino también a la moda grunge que se extendía por todo el mundo gracias a iconos como Kurt Cobain. Seguramente Very fue el último gran disco de Tennant y Lowe, cerrando esta vez sí su época más gloriosa.

Tras unos años dedicados principalmente a realizar remezclas de temas propios y ajenos, Pet Shop Boys volvieron en 1996 con el álbum Bilingual. Un disco con el que arrancaban una nueva etapa que persiste hasta nuestros días y que ha seguido ofrecido álbumes interesantes como Fundamental (2006), Yes (2009), Electric (2013) o el más reciente Nonetheless (2024), además de grandiosos directos. Una etapa de la que tal vez hablemos en otra ocasión.









Deja un comentario