Fidel Oltra © 2025 /

Al recordar aquel periodo a caballo entre los años 70 y 80, con una efervescencia de estilos pocas veces dada anteriormente, me vienen a la cabeza muchos grupos y artistas que marcaban la línea que nos iba a conducir al futuro. Las últimas oleadas del punk estadounidense nos trajeron grupos como Blondie o Talking Heads, mientras que en el Reino Unido todo estalló por los aires después de los Sex Pistols y de su onda expansiva nacieron el post punk y la new wave.

La música disco estaba mal vista pero seguía ofreciendo magníficos frutos. La electrónica, tras el éxito de las producciones centroeuropeas con Moroder y Kraftwerk a la cabeza, se colaba en la fiesta del pop. Los Nuevos Románticos, estilo más visual que musical de efímera existencia, aprovechaban la novedad de los vídeos musicales para reclamar su trozo del pastel. La lista de bandas que daban sus primeros pasos y acabarían definiendo la primera mitad de los 80 es muy amplia. Cualquiera que haya vivido esos años tendrá sus tres o cuatro grupos favoritos, sus artistas fetiche. Habrá quien mencionará a Ultravox, Depeche Mode, The Cure; otros quizás recordarán a Spandau Ballet, Adam and the Ants o Duran Duran… Pero hubo otros nombres que también jugaron un papel importante en aquel cambio de década y que pocos recuerdan. ¿Cuál puede ser el motivo? El más evidente sería que no llegaron a sonar en las radios comerciales ni tuvieron éxitos en los primeros puestos de las listas, algo que sí consiguieron todos los nombres antes mencionados. Entre esos grupos que podríamos llamar “escondidos” o tal vez “de culto”, uno de los más interesantes es Japan. 

Japan, a pesar de su nombre, es un grupo británico formado a mediados de los 70 en Catford, un distrito del sur de Londres. El proyecto lo iniciaron dos hermanos, David y Stephen Batt, junto a un amigo de la escuela, Andonis Michaelides, de origen grecochipriota. Los tres cambiarían sus nombres más adelante para adoptar otros más artísticos: David Batt pasaría a llamarse David Sylvian en homenaje a Sylvain Sylvain de los New York Dolls; su hermano Steve adoptaría el apellido Jansen seguramente en referencia a otro componente del grupo neoyorquino, David Johansen; por su parte, Andonis Michaelides se convertiría en Mick Karn y también en el cantante del grupo durante un breve periodo de tiempo. Su primera experiencia tocando juntos fue en la boda del hermano de Michaelides. Para entonces seguían sin ponerse de acuerdo con el nombre de la banda. Acabaron escogiendo el nombre Japan de manera provisional. 

En 1975 se incorporaron al grupo dos nuevos miembros: Richard Barbieri y Rob Dean. Ambos eran conocidos de los hermanos Batt, con quienes también compartieron escuela. David es ahora el cantante, de forma que Japan queda definitivamente formado por David Sylvian (voz, guitarra, teclados), Steve Jansen (batería, percusión, teclados, coros), Mick Karn (bajo, vientos y metales, coros), Richard Barbieri (teclados, sintetizadores, coros) y Rob Dean (guitarra, coros). En 1976 conocen a Simon Napier-Bell, famoso compositor, productor y mánager que se dispuso a llevar su carrera. Había trabajado con gente como Yardbirds, Dusty Springfield o Marc Bolan. También lo haría con Ultravox o Sinéad O’Connor, y años después fue uno de los descubridores de Wham!

Japan iban avanzando poco a poco. En 1977 se presentaron a un concurso organizado por el sello Hansa-Ariola en el que quedaron segundos. Los ganadores fueron The Cure. La discográfica acabó firmando a ambos grupos. Por entonces nuestros protagonistas conformaban un grupo con un estilo un tanto disperso. Sus raíces estaban en el glam rock, ahí están los nombres artísticos escogidos por David y Mick, pero también les gustaba el funk y, como todo músico británico de aquellos años, estaban fascinados por el punk.

Una mezcla complicada que mostraron al mundo en su primer álbum, Adolescent Sex, publicado en 1978. Un disco que desorientó a los críticos por, precisamente, su exagerado eclecticismo. Algunos hablaban de las huellas glam y de las evidentes influencias de Lou Reed, David Bowie, T. Rex o los propios New York Dolls. Había también algo de art rock al estilo de los primeros Roxy Music y un toque de electrónica vanguardista combinada con guitarras eléctricas que les emparenta con otro grupo que estaba dando los primeros pasos por entonces, Ultravox. El título, Adolescent Sex, les causó algún que otro problema, así que en varios países se publicó simplemente como Japan. Curiosamente fue en Japón donde más éxito tuvo el disco. También tuvo cierta popularidad en Países Bajos o Canadá. En el Reino Unido, sin embargo, pasó bastante desapercibido. Los propios miembros del grupo afirmaron más adelante que eran demasiado jóvenes e inexpertos, y que aquel primer álbum no es verdaderamente representativo de su música. 

Pronto tuvieron ocasión de redimirse, ya que antes de finalizar el año ya tenían otro disco en el mercado: Obscure Alternatives. Su discográfica les presionó para intentar aprovechar el relativo tirón de su debut en algunos países, y también para tratar de conquistar al público británico. A pesar de concretar algo más su sonido, acercándose al post punk que estaba de moda y al rock, su segundo disco no fue mucho mejor recibido que el primero. Es fácil entender el despiste, de nuevo, de la crítica: las dos primeras canciones, Automatic gun y …Rhodesia, disparan en direcciones casi opuestas, incluyendo influencias reggae en la segunda de ellas.

Los periodistas musicales no sabían si emparentarlos con Wire y Gang of Four, con Ultravox y PIL, o con Roxy Music y David Bowie. De nuevo, fue Japón el país que mejor recibió su nuevo trabajo. Lo cierto es que el disco no está mal para haber sido grabado en poco más de una semana con el aliento del sello en sus cogotes. Canciones como Sometimes I feel so low tenían su potencial comercial, aunque su glam pop estuviese ya pasado de moda. Pero son dos canciones largas, Obscure alternatives y la instrumental The tenant, con su oscura sofisticación, las que empiezan a mostrar la nueva dirección que tomará el grupo en un futuro inmediato. 

En 1979 Japan deciden probar suerte y grabar con el famoso productor Giorgio Moroder. Fue solo un sencillo, Life in Tokyo, un homenaje a sus seguidores japoneses y un intento de expandir su sonido hacia ese tecno-pop que empezaba a despuntar, un género que tenía precisamente en Moroder a uno de sus socios fundadores. Life in Tokyo tampoco les sirvió para aumentar su prestigio en Inglaterra, pero sí que fue un momento crucial para el grupo. David Sylvian tomó más responsabilidades y vio algo más claro el camino a seguir. Japan quedaron satisfechos con el resultado de su colaboración con Giorgio Moroder, pero no pensaban que fuese el productor ideal para un álbum entero. Su sonido era demasiado reconocible, y ellos querían algo en esa línea pero más personal. 

Para su siguiente disco, Japan escogieron al productor John Punter en sustitución de Ray Singer, quien se había encargado de sus dos primeros álbumes. Punter venía de trabajar con Roxy Music en el disco Country Life, así como en discos en solitario de Bryan Ferry. Parecía el productor idóneo para el sonido que Japan tenían en su cabeza. Su nuevo álbum, Quiet Life, salió en los primeros días de 1980. Escuchando el tema que le da título, y que también abre el disco, es evidente que Japan es otro grupo, más elegante y sofisticado, con esa combinación de sensualidad, ambigüedad sexual y frialdad que caracterizaba buena parte del pop europeo de la época.

Una sabia amalgama de sonidos sintéticos y analógicos que, sin pretenderlo, abrió la puerta a lo que más tarde se conoció como los Nuevos Románticos. Una etiqueta que en ocasiones se les ha colgado a Japan y con la que nunca han estado cómodos. A pesar de ello, escuchando algunas canciones de Duran Duran, y comparándolas con In vogue o Quiet life, es difícil no estar de acuerdo con quienes afirman que Japan fueron los padrinos de este glamuroso nuevo subgénero que arrasaría durante los dos o tres años siguientes. Despair es otro de esos magníficos instrumentales que la banda nos legó. El disco incluye también una versión de All tomorrow’s parties, en la línea de la reivindicación que de Velvet Underground hacían, directa o indirectamente, muchos de los grupos del post punk original.

Más sorprendente fue que Japan, en pleno auge de ese pop blanco, europeo, sintético y andrógino, lanzaran como sencillo no incluido en el álbum una versión de I second that emotion, mítico tema de Smokey Robinson popularizado por su propio grupo, The Miracles, y también por The Supremes y The Temptations. ¿Un guiño a su admirado Bryan Ferry, que grabó The tracks of my tears (también de Smokey Robinson) en su álbum de debut, y que en sus discos en solitario alternaba vanguardia con versiones de clásicos como Smoke gets in your eyes? Es bastante probable.

El cuarto álbum de Japan, Gentlemen Take Polaroids, fue lanzado en noviembre de 1980 cuando el grupo ya había cambiado Hansa por Virgin Records. El disco es ciertamente continuista de Quiet Life, añadiendo algunos matices a un sonido que habían descubierto como propio. Por citar algún cambio, asoman por aquí algunos guiños a sonidos orientales que serán más evidentes en el futuro. Con un pie en el Euro-Disco (algo se les quedó de su fugaz colaboración con Moroder) y otro en el pop sintético más vanguardista, Japan se estaban volviendo más ambiciosos. También más meticulosos y perfeccionistas, sobre todo David Sylvian, algo que empezó a crear grietas en el seno de la banda. Era el precio a pagar por haber creado seguramente su mejor disco, el más enfocado y a la vez misterioso, con canciones más largas y elaboradas.

Con Gentlemen Take Polaroids el grupo consiguió por fin hacerse un hueco en las listas británicas, quizás aprovechando el tirón de otras bandas con quienes se les relacionaba más estéticamente que estilísticamente. Algunos críticos les compararon con los Roxy Music de Brian Eno, aunque otros los seguían considerando meros imitadores. Canciones como Burning bridges o la maravillosa Nightporter estaban abriendo caminos, no mirando al pasado. Escuchando esta última es más fácil recordar lo que hizo Marc Almond veinte años después que cualquier cosa anterior. A Japan quizás se les pueda achacar no haber sabido crear sencillos de éxito como hicieron otros grupos similares, pero desde luego a estas alturas habían conseguido un sonido que tenía pocas deudas con sus influencias iniciales.

Rob Dean dejó la banda en la primavera de 1981, después del lanzamiento de Gentlemen Take Polaroids. Un disco en el que tuvo escasa presencia porque, si nos fijamos, suenan más pianos, teclados y sintetizadores que guitarras. En ese sentido recuerdan a Ultravox, grupo que tuvo una evolución similar pero que, ellos sí, supieron crear éxitos para la radio comercial como la omnipresente pero genial Viena.

Taking Islands in Africa (con la colaboración del gran Ryuichi Sakamoto) podría haber sido ese éxito, pero, como muchas canciones de Japan, era una pieza adelantada a su tiempo. China Crisis o Alphaville, por nombrar dos grupos, triunfarían posteriormente con sonidos similares. Methods of dance, puente con su anterior sonido más bailable, podría haber sido un éxito primerizo de Duran Duran o Human League, con un buen estribillo, más velocidad y menos minutaje. Sorprende de nuevo, aunque dos veces ya no pueden ser casualidad, la inclusión de otro tema de Smokey Robinson: Ain’t that peculiar. Ciertamente irreconocible, claro, nada que ver con la versión de Marvin Gaye. A estas alturas, a pesar de no tener un gran reconocimiento entre la crítica, gente como Gary Numan o grupos como Visage reivindicaban a Japan como claras influencias.

El nuevo disco de Japan, Tin Drum, fue publicado en noviembre de 1981 de nuevo con Virgin. Las influencias orientales tomaron mayor peso en el sonido del grupo. No solo las musicales, como queda de manifiesto en una portada en la que aparece Sylvian comiendo con palillos y rodeado de simbología oriental, destacando a sus espaldas un retrato de Mao. Además se incluyen tres canciones tituladas Cantonese boy, Canton y Visions of China, originales fusiones de música occidental con elementos orientales. El sonido gana en plasticidad rítmica, con complejas variaciones y llamativas texturas, lo que de alguna forma lleva a Japan a converger con Talking Heads, quienes también se inspiraban en ritmos no europeos y buscaban expandir los límites de su música. El productor de Tin Drum fue en esta ocasión Steve Nye, miembro de Penguin Cafe Orchestra y colaborador de Frank Zappa. Dos nombres que menciono para dejar claro que Nye era un tipo con atracción por el riesgo, seguramente lo que buscaba Japan en ese momento. 

Tin Drum me parece algo inferior a su predecesor o al menos no tan accesible, aunque curiosamente incluye lo más parecido a uno de los éxitos de Japan, la canción Ghosts. Los designios de la música son inescrutables, porque canciones como Talking drum o The art of parties tenían, en el contexto sonoro de 1981, más posibilidades de encaramarse a las listas de éxitos. Con el tiempo la crítica ha destacado Tin Drum como el disco más original de Japan e incluso como el mejor, un álbum conceptual con una sensibilidad especial y un sonido, ahora ya definitivamente, propio e inimitable. Grupos como Tears for Fears lo tienen como uno de sus discos de cabecera, y Steve Nye se convirtió en el productor deseado para grupos que combinaban electrónica vanguardista con tradición.

Todo ello, sin embargo, no fue impedimento para que Japan se desintegraran apenas un año después. Poco a poco los otros miembros del grupo se fueron cansando de David Sylvian y arrancaron sus propios proyectos. La disolución definitiva tuvo lugar a finales de 1982, aunque en 1983 salió su disco en directo Oil on Canvas. De todos modos las colaboraciones entre ellos fueron frecuentes en los siguientes años. Sylvian lanzó varios discos en solitario en los que colaboró con gente como Ryuichi Sakamoto, Robert Fripp o Holger Czukay. Mick Karn se convirtió en músico de sesión, contribuyendo con su llamativo bajo sin trastes al sonido de artistas como Gary Numan, Kate Bush o Peter Murphy. Jansen y Barbieri no perdieron el contacto y lanzaron algunas canciones juntos. El propio Jansen colaboró bastante estrechamente con la Yellow Magic Orchestra

El cuarteto formado por Sylvian, Karn, Jansen y Barbieri se reunió para un proyecto colaborativo entre 1989 y 1990, aunque renunciaron a hacerlo con el nombre de Japan. El disco, titulado Rain Tree Crow y publicado en 1991, dio nombre también al grupo creado para la ocasión. La idea era olvidar rencillas, distanciarse de su pasado como Japan y tratar de abrir nuevos caminos juntos en el futuro. Caminos que finalmente no fructificaron. Su legado gana en importancia con el paso del tiempo, cada vez son más reivindicados, pero nunca ha habido intentos de reunión. En los últimos años han salido varios recopilatorios y reediciones de sus discos, así que nunca se sabe qué pasará en el futuro. De todos modos, con el fallecimiento de Mick Karn en 2011 la formación original de Japan perdió un importantísimo elemento y no parece que haya habido acercamientos serios para una reunión como cuarteto. Por suerte, como siempre decimos, sus canciones están ahí y podemos seguir disfrutando de ellas.


No pertenecemos a ningún gran medio; nuestro criterio editorial es radicalmente independiente. Somos humanos, estamos vivas. ¿Quieres formar parte de nuestra revista?

Únete a Lecturas Sumergidas eligiendo la cuantía de tu APOYO:

Puedes seleccionar solo un nivel de este grupo.

Nivel Precio Acción
Mecenas Mensual

3.00€ por Mes.

Selecciona
Mecenas Anual

30.00€ por Año.

Selecciona
Socio Anual

99.00€ por Año.

Selecciona


ARTÍCULOS RELACIONADOS

ExplORA POR TemAS, Géneros, Lugares, Épocas

Te invitamos a profundizar en la revista de una manera diferente, dejándote llevar por nuestras Rutas Sumergidas, una serie de trayectos lectores basados en los mapas compartidos por distintos libros, perfiles y paisajes sumergidos. Vínculos sorprendentes, bienvenidas al asombro.

Sumérgete en las Entregas


Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Lecturas Sumergidas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.