Etiqueta: Literatura Norteamericana

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Así es Lucia Berlin: intensa y verdadera.

Por Emma Rodríguez © 2016 / Caí rendida ante Lucia Berlin muy pronto. Ya en el primer cuento de Manual para mujeres de la limpieza, el que lleva por título Lavandería Ángel, cuando leí la frase: “Vi hijos y hombres y jardines en mis manos”. El libro llevaba esperándome algún tiempo, tan llamativo con su portada naranja y su no menos provocador eslogan inscrito en un llavero: “En la profunda noche oscura del alma las licorerías y los bares están cerrados”, fragmento tomado de otro de los relatos, Inmanejable…

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Aquí Truman Capote

Por Emma Rodríguez © 2016 / Me recuerdo leyendo A sangre fría (alrededor de 20 años, en la casa familiar de Tenerife). Me recuerdo impresionada y aterrorizada, pero sin poder dejar de pasar sus páginas. Me recuerdo totalmente aislada, fuera de lo real, de lo inmediato, sumergida en unas geografías lejanas, en unos paisajes sórdidos. Me recuerdo con miedo, reflexionando sobre el mal y la maldad; sobre la violencia y la locura; sobre el destino y sobre la mala suerte, sobre la frágil línea que separa lo normal de lo monstruoso…

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Dorothy Parker: Una rebelde dama neoyorquina

Por Emma Rodríguez © 2016 / No había olvidado a Dorothy Parker desde que la descubrí a través de dos volúmenes de cuentos que la editorial Versal publicó en España a finales de los ochenta. No recuerdo exactamente cómo llegaron a mis manos, pero sí que desde entonces han ocupado un lugar privilegiado entre mis libros. No había olvidado el impacto que aquellos relatos agridulces, en apariencia frívolos, ingeniosos, divertidos, pero en el fondo muy tristes y desasosegantes, despertaron en mí…

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Walt Whitman: “Si no me encuentras al principio no te desanimes”

Por Emma Rodríguez © 2015 / “Me canto a mí mismo, / y lo que yo acepto tú aceptarás, / pues cada átomo de mí también es parte de ti.” Así comienza el poema que abre Hojas de hierba, de Walt Whitman, uno de esos libros célebres por su capacidad de transformación, de renovación, de marcada influencia en el devenir de la literatura. Despreciada en su día, criticada y mal entendida, nada volvió a ser igual en los senderos poéticos tras esta entrega del poeta vagabundo…

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La veinteañera que fue Virginia Woolf

Por Carmen G. de la Cueva © 2015 / “Escribo deprisa. En un solo parpadeo. Y luego pienso: gracias a Dios que ya ha pasado.” Virginia Woolf, carta a Vita Sackville-West, 1926. Entre otras cosas, estos días ando leyendo una biografía de Virginia Woolf que se publicó en Reino Unido en el 2011. La autora, Alexandra Harris, profesora de la Universidad de Liverpool,  tenía entonces treinta años. Este dato pasaría totalmente desapercibido para cualquier lector, pero para mí, una joven aspirante a escritora que no ha cumplido aún los treinta años, cualquier logro de alguien de esa edad, me consuela…

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Donna Tartt, la magia del arte y de la vida

Por Emma Rodríguez © 2014 / Hay novelas que se convierten, el tiempo que dura su lectura, en una estancia alternativa, secreta, a la que acudimos con la sensación de dejar todo lo demás fuera, sabiendo que allí nadie ha de encontrarnos, ni molestarnos, porque estamos sin reloj, sin teléfono, sin conexión alguna con el exterior. Hay novelas adictivas que durante un tiempo restan interés a todo lo demás. Novelas que queremos habitar y que se convierten en calles paralelas de nuestro recorrido…

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El río de las contemplaciones. Henry David Thoreau (II)

Por Emma Rodríguez © 2014 / De nuevo quise volver a Thoreau y hacerlo como la primera vez, totalmente libre de ideas preconcebidas. De nuevo quise recobrar el asombro de antaño ante una obra pródiga en deslumbramientos. Si me dieran la oportunidad de viajar en el tiempo, de visitar una época, un lugar, no lo dudaría: Concord (Massachusetts) en los tiempos que allí vivió el autor de “Walden”, a mediados del siglo XIX…

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Los viajes transformadores de Paul Bowles

Por Emma Rodríguez © 2013 / Al comienzo de “El cielo protector”, su obra más célebre, Paul Bowles deja claro que la diferencia fundamental entre el turista y el viajero reside en el tiempo. “Mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra”, dice el narrador de la novela, quien alude también a otra distinción: “el turista acepta su propia civilización sin cuestionarla”, no así el viajero, “que la compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan”…