Etiqueta: Literatura Latinoamericana

De Tierra del Fuego a El Paso

Una Ruta Sumergida en la Literatura Latinoamericana. 10.000 kilómetros de intensa travesía lectora.

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El otro, Borges y yo

Por Clara Obligado © 2014 / Hay un cuento de Borges, que se llama “El otro”, en el que el autor, ya viejo, se encuentra con un muchacho que es él, pero de joven. El texto dice: “al recordarse, no hay persona que no se encuentre consigo misma”. Así me siento yo al escribir estas líneas donde me veo con poco más de veinte años y a Borges muy anciano, casi en la proporción y distancia del cuento aunque, en realidad, no era tan viejo, tendría unos 70 y aún viviría una quincena más. Sucedió en Buenos Aires, y el clima de mi historia es el previo al golpe militar del general Videla…

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Carta a Julio Cortázar a propósito de los 50 años de “Rayuela”

Por Emma Rodríguez © 2013 /
Querido Julio Cortázar, quizás esta carta tendría que habértela enviado hace muchos años, cuando leí por primera vez “Rayuela”. Te hubiera contado entonces que durante un par de semanas casi no salí de mi oscura habitación de estudiante, que me olvidé de las clases, de los amigos, de cualquier tipo de compromiso cotidiano, y me sumergí de manera febril en el mundo caótico de Oliveira, de La Maga, de todos los miembros del Club de la Serpiente, respirando, primero, las atmósferas de París cuando llovía: la humedad del río, el aliento a alcohol y tabaco de las buhardillas… Y después los ambientes más abiertos, calurosos, de un Buenos Aires lleno de pliegues, de huecos, de pasadizos hacia el otro lado. Ambientes de circo y de psiquiátrico. Puentes de madera improvisados, palanganas de agua como muro defensivo ante el miedo…

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Ana María Shua: “Me gusta apretar al lector y ser dulce a la vez”

Por Emma Rodríguez © 2013 /
Ana María Shua (Buenos Aires, 1951) tiene una mirada expresiva y juguetona. Le gusta reír a carcajadas y habla de literatura como podría hablar con cualquiera de sus amigas de las frutas del mercado, de las previsiones del tiempo, de los asuntos familiares, de las relaciones amorosas o de las geografías queridas. Es decir, con la naturalidad de quien disfruta de las ficciones como uno de los grandes placeres cotidianos, y con la convicción de que los libros que se leen son un nutriente básico, del mismo modo que las historias que se escriben son la manera más bella de llenar los huecos, los absurdos, tantas veces cómicos, de la vida…