Autor: Redacción LS

En la redacción de Lecturas Sumergidas cada persona que escribe un artículo sumergido es parte de ella; cada persona que publica una fotografía suya en nuestras páginas es parte de ella...Siendo Sumergidos, trabajamos en equipo.
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Federica Montseny: «Ahí va la mujer que habla»

Por Juan Manuel Álvarez Romero © 2015 / Escribir sobre Federica Montseny (Madrid, 1905- Toulouse, 1994) no es fácil sin admirarla, sin dejar de tener la tentación de elevarla a las nubes más altas, sin dejar de reflexionar sobre su pensamiento y su vida; sin abandonar el deseo de conocerla y compartir con ella charlas sobre la literatura, la existencia, el amor y el feminismo antifeminista que tanto defendió, imaginando que paseas o tomas un café en alguna terraza de la Barcelona que la vio crecer…

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La veinteañera que fue Virginia Woolf

Por Carmen G. de la Cueva © 2015 / «Escribo deprisa. En un solo parpadeo. Y luego pienso: gracias a Dios que ya ha pasado.» Virginia Woolf, carta a Vita Sackville-West, 1926. Entre otras cosas, estos días ando leyendo una biografía de Virginia Woolf que se publicó en Reino Unido en el 2011. La autora, Alexandra Harris, profesora de la Universidad de Liverpool,  tenía entonces treinta años. Este dato pasaría totalmente desapercibido para cualquier lector, pero para mí, una joven aspirante a escritora que no ha cumplido aún los treinta años, cualquier logro de alguien de esa edad, me consuela…

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Julio Ramón Ribeyro: Un hombre a un cigarrillo pegado

Por Javier Goñi © 2015 / Así lo recuerdo. Un hombre a un cigarrillo pegado. Enflaqueciendo las mejillas. Absorbiendo –con rabia, con convicción, tanto da- el humo de su cigarrillo. Entonces, se fumaba en las librerías, se fumaba en todas partes. Se fumaba. El equipo de TVE –principios de los años ochenta, no había otra televisión-, abundante. Abundante como si fuera el Real Madrid en estado de gracia…

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Octavio Paz: una mirada sostiene en vilo al mundo

Por José de María Romero Barea © 2015 / Mi primer contacto con la poesía de Octavio Paz (México 1914  –  1998) fue la lectura del poema “Piedra de sol”. Aún recuerdo el impacto de su lenguaje visionario, de marcada influencia surrealista, de una poesía que es “una mirada que sostiene en vilo/al mundo con sus mares y sus montes, /cuerpo de luz filtrada por un ágata/piernas de luz, vientre de luz, bahías/roca solar, cuerpo color de nube”…

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Thomas Bernhard, en la dirección opuesta

Por Antonio González © 2015 /  Me sentí de inmediato concernido por la proeza de su neurosis obsesiva. Es obvio que lo suyo me tocaba de cerca. Fue un pelotazo (de entre las diversas acepciones de la palabra asumo la más fría): obtuve una enorme plusvalía de placer literario, pero también de goce, que no es lo mismo y a veces, es lo opuesto, ya lo saben, se goza de cosas que no nos convienen, de cosas que hacen obstáculo a nuestros deseos, pero de las que no podemos desprendernos. Y es que con Bernhard el placer y el goce venían de la mano…

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«Tienes que leer a John Cheever», me dijo

Por Javier Morales Ortiz © 2015 / “No disimular nada ni ocultar nada, escribir sobre las cosas más cercanas a nuestro dolor, a nuestra felicidad; escribir sobre mi torpeza sexual, el sufrimiento de Tántalo, la magnitud de mi desaliento –creo entreverlo en sueños–, mi desesperación. Escribir sobre los necios sufrimientos de la angustia, la renovación de nuestras fuerzas cuando aquéllos pasan; escribir sobre la penosa búsqueda del yo , amenazado por un extraño en correos, un rostro apenas entrevisto en la ventanilla de un tren; escribir sobre los continentes y las poblaciones de nuestros sueños, sobre el amor y la muerte, el bien y el mal, el fin del mundo. “ J. Cheever

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Un regalo para Chavela Vargas

Por Milagros Martín-Lunas © 2015 / Recuerdo con cierta nostalgia la primera vez que la vi en directo. Aquel viernes 7 de junio de 1996 cubría un concierto más de la interminable lista que llevaba entre mi alma, mis dedos y mi pluma. Me senté en la primera fila, sola, sin expectativas, pero cuando se apagaron las luces, ella surgió de la nada, caminando desde la oscuridad con su poncho de rayas rojas, acaparando las tablas…