Carta a nuestros lectores en relación al “Crowdfunding LS 2019”

Estimados Lectores Sumergidos:

Ha concluido nuestra campaña de “Crowdfunding 2019” y queremos compartir con vosotros algunas reflexiones. Os aseguramos que esta acción ha sido importante en muchos sentidos y que marcará un antes y un después en el desarrollo de esta publicación. Nos ha ayudado a situar el camino en el que estamos y la dirección que queremos tomar; nos ha permitido detectar mejor el escaso interés, o mejor la falta de conciencia respecto a la necesidad de contribuir a la supervivencia de medios culturales independientes, incluso de gente implicada en el ámbito de la edición, que debería replantearse hasta qué punto es crucial para ellos que sigan existiendo medios alternativos, alejados de los intereses de grandes grupos de comunicación. Creemos que, en este complejo siglo XXI cuyo suelo estamos pisando, en medio de rápidos cambios tecnológicos ante los que nos sentimos vulnerables, cada vez es más necesario el análisis a fondo, la transmisión de mensajes de autores y obras capaces de añadir claridad, belleza, calma y criterio, frente a la confusión. Ahí es donde nos situamos y ahí es donde vamos a seguir.

Porque vamos a seguir adelante con los seis números previstos para 2019, con el mismo entusiasmo y pasión por la lectura como medio de autoconocimiento y de abrazo a los otros, que hemos demostrado hasta ahora. Seguiremos adelante, pese a que no hayamos alcanzado nuestro objetivo, porque hacer Lecturas Sumergidas se ha convertido para nosotros en un gesto que queremos repetir porque le encontramos sentido y nos da sentido. Se trata de una actividad gratificante, sin duda, pero también se trata – y aquí está el punto que tanta gente no acaba de entender- de un trabajo que requiere mucho tiempo y esfuerzo. Y necesitamos que ese trabajo y ese tiempo que entregamos generosamente sea valorado y reconocido con la misma generosidad. Igual deberíamos utilizar un lenguaje menos bonito, más práctico, para ser entendidos. Tal vez: Si os gusta Lecturas Sumergidas, si la leéis con frecuencia y disfrutáis de sus contenidos, deberíais plantearos que no podéis coger la revista en el quiosco e iros sin más.

Somos partidarios de la gratuidad en la red, pero también creemos que los que tienen un trabajo remunerado y pueden permitírselo deberían contribuir al mantenimiento de medios abiertos a otras personas con situaciones menos óptimas a nivel material. Ha sido nuestra filosofía en los seis años de trayectoria que acabamos de cumplir. Pero es llamativo constatar, tras el Crowdfunding que acaba de finalizar, que de los 12.000-15.000 lectores únicos que siguen nuestros contenidos cada mes, solo 132 hayan decidido apoyar esta publicación. Los restantes se han ido con la revista en la mano ante la perplejidad e impotencia del quiosquero. Hemos cubierto algo más de un tercio, 3. 555 euros, del objetivo que nos habíamos marcado: llegar a 9.000.

Nos hubiera gustado que más gente se hubiese implicado, pero, en cualquier caso, es una ayuda con la que no contábamos y que contribuye a que sigamos adelante, compaginando este trabajo con otras actividades que nos permitan vivir desde nuestra situación de autónomos. Nos mueve el gesto repetido de apoyo de personas que nos siguen desde el comienzo. Nos estimulan 132 voluntades, 132 Mecenas, lectores sumergidos que merecen que los cuidemos más. Nos impulsa la esperanza de ir convenciendo, poco a poco, a más gente que disfruta de nuestros artículos de la necesidad de su apoyo.

Como os decíamos al comienzo de esta carta, la campaña de “Crowdfunding 2019” ha marcado un antes y un después. Empezaremos a introducir cambios, desde hoy mismo y de manera paulatina a lo largo de los meses, en este espacio que siempre ha querido ser un lugar de calma y reflexión en la red, empezando por establecer como exclusivos para Mecenas y durante dos meses, hasta la publicación del siguiente número, algunos de los textos que formarán parte de las futuras ediciones sumergidas. En paralelo, también pasarán a ser exclusivos para quienes nos apoyan, parte de los artículos y entrevistas que dieron forma en su inicios a la biblioteca sumergida que empezamos a construir en febrero de 2013. Por otro lado, ya hemos introducido un nuevo método de pago que facilita la suscripción a nuestra revista e intentaremos pensar, en la medida de nuestras posibilidades, haciendo frente al poco tiempo que nos permite la supervivencia diaria, en nuevas ideas.

Gracias desde aquí a los colaboradores Sumergidos Fidel Oltra y Alberto Trinidad por sus secciones continuadas, Un Gramófono Azul y Territorios de Fuga, a Pablo Matilla, Jean-Pierre Castellani, Pilar Ortega, Florinda Salinas y todos los que han publicado uno o más artículos en nuestras páginas a lo largo de seis años de trayecto y a Karina Beltrán por sus sesiones fotográficas para la sección Leyendo con y otros apartados de la revista. Gracias también a los escritores que se han sumado a la campaña de Crowdfunding, a los editores que han aportado y a nuestros lectores más comprometidos. Muchos de ellos nos han hecho llegar bellas palabra, mensajes de ánimo y peticiones de continuidad.

Os decimos: Continuaremos, sí. Hay gestos más valiosos que cualquier cifra. Gracias. A los que no habéis llegado en esta ocasión, a los que no lo habéis visto necesario, os decimos que sí lo es, que todo momento es bueno para haceros Mecenas de lecturassumergidas.com

Atentamente

Emma Rodríguez y Nacho Goberna

(fundadores de Lecturas Sumergidas)

INSPIRACIONES para la escritura de esta carta:

En el ensayo Gozar la vida por medio de actos bellos (La actitud ética como atajo hacia la felicidad), nos dice el filósofo Arash Arjomandi que deberíamos realizar únicamente aquellos actos de los que gustemos ser autores o autoras repetidas (quizá, infinitas), veces, evitando “aquellas acciones con cuya reiteración” no quisiéramos vernos relacionados. Nos anima a convertirnos en actores de “comportamientos de bella factura”, a alcanzar la satisfacción en lo cotidiano… En las situaciones de cada día, nos dice el pensador, los actos bellos irrumpen y nos pueden conducir a experiencias sublimes, entendiendo como tales las que nos llevan a maravillarnos, a modificar acciones, a descubrir, a comprender (“lo que nos mueve y conmueve, al margen o en contra de la actividad premeditada que teníamos...”)

En “La penúltima bondad”, de Josep Maria Esquirol, se refiere el filósofo a “la comunidad generada por la fraternidad”. Una Comunidad que “requiere tenacidad para sostenerse, no solo frente a las políticas de la mentira, sino ante sus propias degeneraciones (…) No es una comunidad idílica, ni utópica, ni perfecta, ni angelical, ni paradisíaca, sino la comunidad humana de las afueras, imperfecta, pero acogedora y cuidadora. La comunidad en cuyo seno la paz no es la correlación de fuerzas, ni la estabilidad del sistema, sino la mirada y el gesto del uno por el otro”.

En “Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato”, de Jaron Lanier“, leemos: “Hay muy pocos sitios web de noticias independientes, y son muy valiosos. Se han visto arrinconados por Incordio y se encuentran en una situación extraordinariamente vulnerable (…) En Estados Unidos casi no quedan ya medios de comunicación locales de investigación. En este enorme país sobreviven unas pocas redacciones independientes con recursos e influencia (…) Una interpretación positiva sería la siguiente: el hecho de que el periodismo independiente esté en una situación complicada a la sombra de Incordio es señal de su integridad...”

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